Omakase significa, literalmente, "te lo dejo a ti" — y en Otafuku, el restaurante de omakase japonés de Grupo Seratta en Bogotá, eso es exactamente lo que pasa.
No hay carta que ojear ni decisiones que tomar: te sientas en la barra y te entregas al itamae, que arma tu recorrido pieza por pieza según lo que llegó ese día — nigiris de temporada, sushi directo de sus manos y sashimi premium, en el orden y el ritmo que él decida.
Es el formato correcto para quien quiere una experiencia gastronómica de verdad, no solo una cena de sushi más — el santuario más exclusivo del grupo para la alta cocina japonesa, pensado para quien confía el momento por completo a quien está detrás de la barra.
Para quien viaja a Cartagena, existe también Otafuku Cartagena, con una versión tropicalizada del mismo formato en Getsemaní, usando producto del día del Caribe.
