El Wagyu no es simplemente una carne costosa — es una forma distinta de entender la grasa, la textura y el placer gastronómico, y en Bogotá OMM es donde Grupo Seratta lo lleva a su punto más alto.
El Wagyu OMM es el plato insignia del restaurante, servido como robata, dentro de una carta de alta cocina japonesa elevada a una experiencia casi espiritual — el espacio está inspirado en la serenidad de los templos asiáticos, hasta el sonido está diseñado para que la cena se sienta como un ritual, no como una comida más.
Junto al Wagyu, el sushi de autor y la tempura de temporada completan un menú que no busca impresionar por cantidad, sino por intensidad — exactamente la filosofía con la que se debe comer un buen corte de Wagyu: sal, temperatura precisa, bocados pequeños.
Para acompañar, un Gin Tonic botánico o un Sake martini, pensados para no competir con la carne, sino para prepararla.
OMM abre "cuando cae la noche" — su propia frase — y es la referencia del grupo para quien quiere vivir la alta cocina japonesa desde el producto, no solo desde la puesta en escena.
