Bogotá tiene, dentro de un mismo grupo, cuatro maneras completamente distintas de entender la alta cocina — y las cuatro valen la pena por razones diferentes.
Seratta, la casa madre del grupo, es su destino de alta cocina mediterránea más emblemático, con la Paella Seratta como plato de autor y la cocina del chef Félix Jiménez (Estrella Michelin con Kiro Sushi) detrás.
OMM lleva la cocina japonesa a una experiencia casi espiritual, con el Wagyu OMM como insignia, en un espacio inspirado en la serenidad de los templos asiáticos.
Ánima propone un viaje íntimo al corazón de la cocina colombiana contemporánea: un counter de pocos puestos donde el chef explica cada plato del menú degustación, con la Picaña madurada como plato de autor.
Y Sapiens no se define por un país sino por un formato: un viaje sensorial inmersivo de varios pasos donde cada plato cuenta una historia — algo que, dentro de la ciudad, no tiene comparación directa.
Mediterráneo, japonés, colombiano contemporáneo o sensorial puro: la alta cocina en Bogotá ya no tiene una sola definición, y estos cuatro restaurantes son la prueba.
