Diciembre llena la agenda de todos los restaurantes al mismo tiempo, y las empresas que reservan primero son las que consiguen la fecha y la sede que quieren — no la que sobró. Si el cierre de año de tu equipo todavía está en borrador, esto es lo primero que hay que resolver.
La fecha, antes que el menú. Los viernes y sábados de diciembre se agendan más rápido que cualquier otro día del año. Si tu equipo puede celebrar entre semana, hay más sedes disponibles y más margen para escoger el espacio exacto que quieren.
Exclusividad o no. Un cierre de año no tiene por qué tomar todo el restaurante: si el equipo es de 15 o 20 personas, un espacio íntimo como El Templo (Viva la Vida Bogotá) o la Mesa del Chef (Viva la Vida Cartagena) funciona mejor que un salón grande medio vacío. Si son 100 o más, ahí sí conviene la exclusividad completa.
El menú se arma con el equipo, no es genérico. En Mi Evento, el menú se escoge plato por plato de la carta real de cada restaurante — no un "menú de eventos" aparte. Lo que se sirve esa noche es exactamente lo que el restaurante sirve siempre.
Con la fecha y la sede resueltas, lo demás —música, brindis, decoración— se cuadra directo con el equipo de eventos.
