El Spritz nació en el norte de Italia como un aperitivo ligero, fresco y fácil de tomar.
Su origen se asocia a la costumbre de aligerar el vino con agua con gas, creando una bebida más suave para tomar antes de comer. Con el tiempo llegaron los bitters, los licores, las burbujas, los cítricos y el color. Así nació una de las bebidas más reconocidas del mundo.
El Spritz no es un cóctel pesado. Su encanto está en el balance: burbujas, amargor, frescura y aroma. Es una bebida pensada para conversar, abrir el apetito y quedarse un rato más.
Por eso funciona tan bien en terrazas, atardeceres, almuerzos largos y tardes de verano. Un Spritz no se toma con afán. Se toma con música, buena compañía, algo rico en la mesa y esa sensación de Dolce Vita que Italia convirtió en estilo de vida.
En Todo Es Color Di Rosa llega el nuevo Festival de Spritz, una carta pensada para explorar versiones clásicas, herbales, cítricas y tropicales de este ícono italiano.
Entre los protagonistas están:
Rosmarino Spritz, con romero. Campari Spritz, más intenso y amargo. Hugo Spritz, con flor de saúco. Aperol Spritz, el clásico naranja de la Dolce Vita. Albahaca Spritz, fresco y herbal. Edna Spritz, con toronja y maracuyá.
Cada Spritz tiene una personalidad distinta. Algunos son más amargos, otros más florales, otros más frescos y otros más tropicales. La idea no es simplemente tomar un Spritz. Es descubrir cuál es el tuyo.
3 datos clave
1. El Spritz nació como aperitivo ligero en el norte de Italia.
2. Su esencia es el balance entre burbuja, amargor y frescura.
3. El Festival de Spritz de Todo Es Color Di Rosa explora versiones clásicas, herbales y tropicales.
